El VERANO en MÏ

El Verano en Mí es una invitación a habitar el fuego, la expansión y el disfrute consciente. Un llamado a expresar tu energía vital, tu cuerpo y tu imagen desde la presencia, sin exigencias ni juicios.

Vero Covach

1/12/20262 min read

El verano no pide permiso.
Llega para expandirnos, para mostrarnos, para habitar el cuerpo con más presencia y menos capas.

El verano en mí es fuego vital.
Es movimiento, deseo, calor, placer.
Es energía que se expresa hacia afuera.

Después del invierno que me invitó a recogimiento
y de la primavera que despertó mis brotes,
el verano me pregunta algo simple y potente:

¿Te animás a vivirte con intensidad y consciencia?

La energía del verano

En la naturaleza, el verano es el momento de máxima expansión.
El sol está alto, la luz es intensa, la vida late con fuerza.

En nosotras, esta energía se traduce en:

  • Más vitalidad y acción

  • Más contacto con el cuerpo y los sentidos

  • Más deseo de socializar, compartir y crear

  • Más exposición: piel, emociones, voz, presencia

Pero ojo:
expansión sin consciencia puede llevar al agotamiento.
Por eso, en ALMA no hablamos de hacer más,
sino de habitar mejor.

El verano en el cuerpo

El cuerpo en verano pide:

  • Movimiento fluido, no forzado

  • Respiración amplia

  • Hidratación física y emocional

  • Ropa liviana que acompañe, no que apriete

El verano en mí es sentir el cuerpo vivo,
no para cumplir con un ideal,
sino para celebrar que está acá, sosteniéndome.

Vestirme en verano no es esconder.
Es expresarme.

El verano y la imagen consciente

La energía verano se refleja en la forma en que nos mostramos.

Imagen consciente en verano es:

  • Elegir prendas que respiren con vos

  • Colores que expandan tu energía

  • Texturas que acompañen el movimiento

  • Menos “deber ser” y más esto soy hoy

El verano invita a salir del control
y entrar en el disfrute con presencia.

No se trata de mostrar más piel.
Se trata de habitarla sin juicio.

Práctica A.L.M.A. Ritual de verano

Te propongo un ritual simple:

  1. Buscá un momento de sol (aunque sea unos minutos).

  2. Cerrá los ojos y llevá las manos al pecho y al abdomen.

  3. Respirás profundo y te preguntás en silencio:
    ¿Dónde siento hoy mi fuego?

  4. Registrá sin corregir.

  5. Elegí una acción pequeña para honrar esa energía
    (moverte, crear, descansar, decir que sí… o que no).

Eso también es verano consciente.

El verano en MÍ

El verano en mí no es exigencia.
Es permiso.

Permiso para brillar sin culpa.
Para disfrutar sin justificar.
Para expresarme sin esconderme.

En ALMA, el verano no se vive en piloto automático.
Se habita.


De la escencia a la presencia, incluso —y sobre todo— cuando el fuego está encendido.